Uno de mis sitios favoritos en Ciudad Bolívar (quizás el favorito exceptuando mi casa y mcdonald) es la Casa San Isidro.
Tengo varios meses teniendo la suerte de visitarla constantemente siempre dejándome una tranquilidad que no consigo ni en mi casa.
A excepción de los viernes, todos los días que permanece abierta la casa (de martes a domingos) son buenos para visitar. Por que los viernes no?, por que justo ese día arman unas fiestas en el Club UDO, donde asisten personas de todas las edades a bailar con miniteca y ron incluido, de eso lo único que me causa preocupación es el hecho de que jóvenes (carajitos pues) de bachillerato asisten a esas fiestas (imagino que del cambao y peñalver) y consumen cualquier cantidad de licor, y luego seguro se arman las tanganas (no he llegado a ver una).
No se (y tampoco he preguntado) por que el club de la UDO permite ese tipo de fiestas con menores de edad, siendo la institución la que debería dar el ejemplo a esos futuros (si Dios lo quiere) profesionales.
Otro elemento discordante allí son los malabaristas al final de la Av Tachira, el trabajo es duro y honesto, sin embargo, me preocupa la situación de un bebe (muy bonito por cierto) hijo de una de malabaristas, que pareciera que vivieran allí al frente de la casa, o por lo menos toman sus siestas allí encima de unas piedras.
Pero en fin, no todo es malo, lo bonito es la casa (aquí vengo con mi egoísmo nuevamente) donde mezcla la naturaleza con la diversidad de arboles y plantas muchos del jardín botánico y el ambiente histórico de la ciudad.
Ya no se pasea a los turistas y se les dice “este es tamarindo donde cagaba el caballo de Bolívar” ya que sabemos todos los bolivarenses que ese árbol lo partió un rayo hace ya varios años, sin embargo se pasea por el resto de la casa y se observa la arquitectura de la época.
Del resto, voy a colocar el artículo que conseguí de El Correo del Caroní del año 2006, junto a unas fotos que tomé hace pocos días. Lo que este en negritas son comentarios míos.
Los vientos de la historia no dejan de soplar en torno a la antigua hacienda. Simón Bolívar, El Libertador, marcó con su huella la memoria de esta estructura colonial, y ya más nunca fue posible borrar tantos recuerdos. Hoy, aquella propiedad con matices únicos, se conoce como Casa San Isidro, y está nada más y nada menos que en Ciudad Bolívar, al alcance de todos.
Ubicada sobre una pequeña montaña, la residencia se levanta imponente ante los ojos de las personas que transitan a diario por la avenida Táchira y la calle 5 de Julio. Su presencia luce tan brillante, que se hace imposible no interesarse por conocerla. Está enclavada en una posición estratégica de la urbe.
Declarada Monumento Histórico Nacional en la década de los años 60 del siglo XX, la casa alberga una colección de historia local, con potencial internacional, y presenta una exposición permanente. Está abierta de martes a sábado en horario corrido de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, los domingos y días feriados (lunes inclusive NO YA LUNES NO) de 8:30 de la mañana a 4:30 (5:00) del mediodía.
Fascinante recorrido
En un recorrido que dura aproximadamente 20 minutos, los guías del museo revelan día a día los secretos más insospechados de esta casa, a estudiantes, turistas y curiosos que se acercan al histórico sitio.
El recorrido comienza en el salón de oratoria, donde está una estatua original de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores. Allí el guía ofrece una breve introducción de la importancia histórica de la casa, que data del siglo XVIII.
Luego viene el paso por el despacho o biblioteca, lugar en el que se dice que Bolívar afinó los últimos detalles del discurso libertario que pronunció durante el Congreso de Angostura. Al lado hay una habitación donde descansaba el Padre de la Patria.
El paseo lleva al visitante, luego, por la Sala Privada, en la cual se atendía a gente muy allegada y donde resalta un cuadro original del artista Rafael Vílchez, terminado en 1977.
Objetos valiosos
El recorrido por la antigua hacienda continúa en la Sala Principal, entrada general de la vivienda, y según historiadores, era el sitio predilecto de Bolívar, ya que se trataba del lugar más fresco de la casa y contenía una mirada estratégica de toda la propiedad, ya que se podía divisar cada lado de la misma.
Siguen el comedor y la cocina, en donde aún se puede observar parte del piso original de la residencia, y una mesa, que data de los tiempos de El Libertador.
En el patio colocaron unos cañones, que al parecer habían estado en una oportunidad en el Fortín del Zamuro, una fortaleza que cuidaba la vieja Angostura de las invasiones de piratas.
En las siete hectáreas que ocupaba la hacienda (hoy reducidas a 5) se encontraba un riachuelo y muchas flora y fauna autóctonas, además de la siembra de café, cacao y otros productos agrícolas propios de la Venezuela durante la etapa colonial.
Muy visitada
Tito García, guía de museos de la Secretaría de Cultura de la Gobernación de Bolívar, informó que la Hacienda San Isidro es uno de los lugares históricos más visitados de Ciudad Bolívar. “Llegan turistas de todas partes, sobre todo en las épocas de temporadas altas y vacaciones”.“La Casa San Isidro llama mucho la atención porque está ubicada sobre una roca, al frente de la estatua de Simón Bolívar, la más grande del mundo”, subrayó.
Dijo que los registros históricos de la hacienda, reflejan que los habitantes de la antigua Angostura llamaban a la propiedad Casa de Los Morichales, por los riachuelos que habían en su terreno, también le decían Casa de La Laja, por la gran roca de este tipo que hay en el lugar, y además la conocían como la Casa del Tamarindo, por el enorme árbol de esta especie que estaba en el frente de la vivienda, y del cual se dice servía para que Bolívar amarrara su caballo. Esta mata se cayó hace aproximadamente cuatro años. “Finalmente el nombre real es Casa San Isidro o Hacienda San Isidro, esto en honor al patrono de los agricultores”.
Aclarando puntos
García comentó que un dato curioso de la residencia, es que la misma fue un obsequio de bodas que recibieron los esposos Cornieles, a principios de los 1800. “Se trató de la hacienda más próspera de toda la región con trapiches y ganado, su dueño José Luis Cornieles apoyaba la causa española, pero al llegar Bolívar puso sus propiedades a favor del proceso independentista que encabezaba Bolívar”.“Muchos le dicen a esta vivienda la Casa de Bolívar, pero eso hay que aclararlo, ya que se trataba de un lugar que El Libertador usaba solamente para pernoctar, cuando llegaba a la región a planificar sus estrategias emancipadoras”.
“La casa pasó a diferentes propietarios durante el resto del siglo XVIII y parte del XIX, hasta que llegó a manos de la iglesia y se convirtió en el Orfanato Bolívar, que ahora está al lado del museo, y a finales de los 60, del siglo XX, es declarada Patrimonio Histórico Nacional”.
Afirmó que en aquel tiempo las autoridades del país, efectuaron una campaña en pro de hacer crecer el patrimonio de la residencia, y lograron recopilar diferentes objetos de importante valor colonial, que hoy sirven para ambientar el museo. “También se encontró el azulejo original y aún la casa conserva su techo de caña brava y el tejado”.
La Hacienda San Isidro, convertida en museo, atesora en cada uno de sus espacios una historia que habla por sí sola, que busca trascender a la época contemporánea para clavarse como espada en la memoria colectiva del país, como algo que lucha por no morir. Atrévase y conózcala.
Principales atractivos
Karen Morales. “Pienso que la estructura de la Casa San Isidro es uno de los mayores atractivos del lugar, porque es toda una muestra convertida en museo, todo es interesante, los riachuelos que pasaban por el lugar, y aunado a ello, la historia que la liga a Simón Bolívar”.Jecce Solano. “La invitación en general es para todas las personas a que se acerquen a visitar el lugar, toda la historia de Venezuela que guarda el lugar tiene un significado muy valioso, y su particularidad de casa campo la vuelven muy atractiva para el turista”.
Rocío Guerrero. “Tengo un año trabajando como guía de la Casa San Isidro y he visto cómo los turistas se interesan mucho por el lugar, vienen a conocer la historia que relaciona a Simón Bolívar con el museo, y sobre todo los americanos preguntan por Bolívar”.

El recorrido comienza en el salón de oratoria, donde está una estatua original de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores. Allí el guía ofrece una breve introducción de la importancia histórica de la casa, que data del siglo XVIII.















































